Nos encontramos con un programa funcional de naves y oficinas, elementos neutros y homogéneos que permitan plantear la máxima flexibilidad para las variaciones que el tiempo plantee a sus usuarios.
Todo ello en un paraje excepcional, un valle pirenaico de belleza intensa ante el cual, el edificio debe reaccionar.
Tratando de responder a ambos deseos, que en principio se plantean como opuestos, ya que en apariencia la neutralidad es la mejor compañía de la flexibilidad, nuestro proyecto persigue una solución de repetición de unidades.

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En el blog / Video de la charla en la ETSA Coruña