Cliente :

Ayuntamiento de Gumiel de Izán

Arquitectos:

María G. Ferro + Jordi Castro

Fecha:

Mayo, 2006

Sobre el proyecto

El proyecto nace de trabajar con dos restos…
…de mirar a dos lados…
por un lado, los restos del antiguo edificio existente,
por otro lado, la fractura de la traza viaria de la calle Santo Domingo.

Apoyados en la propia dualidad del programa, intentamos recuperar la continuidad urbana perdida, de tal modo que, sobre la antigua traza del edificio de las Escuelillas, se edificará una pequeña pieza que se “incrustará” y difuminará en la ladera, albergando la sala de usos múltiples, una pequeña cafetería-foyer, y la zona de archivo e instalaciones.
El resto del programa, consistente en una pequeña biblioteca y una zona para aulas-taller, se trata como una pieza que continúa el trazado viario, completando la sección de calle, pero que se aligera en su planta baja para acotar un espacio previo de acceso al edificio, y que permite también recoger el descenso de la ladera, acercándola de este modo al pueblo, generando un pequeño porche donde sentarse y descansar.

Esta fragmentación del edificio permite un uso independiente de las piezas, de tal modo, que la biblioteca tenga su nivel de independencia y retiro necesario; y la zona de usos múltiples, al situarse en planta baja, pueda expandirse exteriormente.

Dos edificios

Para enfatizar esta escisión funcional y el distinto nacimiento de las piezas, cada una de ellas fragua en una materialización distinta.
La pieza inferior posee un carácter más pesado, nace vinculada a la piedra de la ladera en la que se difumina, hasta el punto que, con la cubierta ajardinada, llega a desaparecer. Ese carácter pétreo se manifiesta en su encuentro con la calle, donde muestra un lienzo de hormigón visto. En sus lados largos, la pieza se aligera para permitir vincular visual y espacialmente el interior con el espacio exterior, pudiendo expandirse zonas como la cafetería y colonizar ciertas áreas verdes exteriores.

La otra pieza, posee un carácter más ligero, sobrepasando sin tocar a la pieza inferior. Recogiendo las trazas de las edificaciones colindantes, el edificio se comporta como un gran óculo abierto al paisaje, acercándose a esa apertura, las funciones más comunitarias y de mayor relajación, como una pequeña hemeroteca y zona de lectura situada en la planta primera, y las zonas de aulas- taller, que se sitúan en la planta segunda, en un espacio donde las aulas no están divididas físicamente, pudiendo usarse como una, dos o varias. Dejamos así para la zona más recogida del edificio, las zonas de mayor necesidad de silencio y concentración, con una luz prominentemente norte que es la luz que mayor homogeneidad posee y la de mayor comodidad a la hora de estudiar. Esta luz, se introduce por una serie de grandes huecos cuadrados, como recortes en la piel del edificio